top of page

El niño interior. "La voz de tu pasado es el eco de tu presente"

Actualizado: 17 abr

Cuando mencionamos al niño interior, muchas veces en la realidad, bajo el contexto de lo que significa verlo en acción en medio de la cotidianidad resulta algo difuso. Cuando alguna situación nos conduce a reacciones desproporcionadas o emociones abrumadoras generalmente estamos ante una herida que fue tocada. En estos casos, la pregunta es la siguiente:


¿Quién toma el control? ¿El niño o el adulto?

La clave está en identificar la necesidad del niño interior.
La clave está en identificar la necesidad del niño interior.

La herida representada por el dolor que se manifiesta en determinada situación está estrechamente ligada a la necesidad no satisfecha del niño interior.


Pero vamos a ser puntuales y prácticos.


¿Te has dado la oportunidad de cuestionarte y observar tus múltiples reacciones?

Si no lo has hecho. Este es el primer paso.


Pausa. Respira. Siente. Observa.


Este paso inicial parece sin sentido cuando vivimos en estados emocionales automáticos. Darnos cuenta de que estamos en automático puede ser en primera instancia absurdo y posterior a esto, cuando logramos darnos cuenta por fin de que el botón de automático se encuentra ACTIVADO, puede llegar a ser aterrador. Es totalmente normal.


Ese es el momento en el que nos percatamos de que no somos nosotros quienes mantenemos el control.

En ese instante, entendemos que el control lo ejerce nuestro niño interior.


¿Cuál será tu postura a partir de ese momento?


—¡No me hacen caso en el trabajo, lo que yo digo no lo consideran! —

¿Y qué haces al respecto?

 -Nada, porque si hablo es peor-


Y es aquí donde vemos el botón AUTOMATICO en acción.


Ahora, vamos a imaginar por un momento al niño:


¿Qué siente?


“¡Papá no me escucha!”

(No valgo lo suficiente para que me tomen en cuenta)


Posibles emociones asociadas:

  • Tristeza profunda → Por sentirte ignorado o invisible.

  • Soledad → Nadie te ve o te reconoce.

  • Frustración → Porque tienes algo que decir, pero no llega a los demás.

  • Dolor por rechazo → Sentirte descartado o desvalorizado.


 “¿Para qué hablar si no me van a hacer caso?”

“No tiene sentido expresarme, no sirve de nada.”


Posibles emociones asociadas:

  • Desesperanza → Sientes que nada va a cambiar.

  • Desilusión → Porque cada intento parece inútil.

  • Auto abandono → Te resignas a no defenderte ni hablar.

  • Desánimo → Te vas apagando por dentro, como rindiéndote.


Y esto es solo el inicio de empezar a escucharlo. Pide tu atención. Pide que cuando salgas del AUTOMATICO, lo abraces, lo escuches y tomes el control de lo que ahora te corresponde a ti darle.


No quiero avanzar más en este proceso de hacernos cargo del niño interior porque en realidad lo he transitado en etapas, pero si quiero enfatizar que en este inicio descansa la decisión de empezar a verlo, a escucharlo y a entender que mientras no lo tomes de la mano y lo lleves contigo, él será quien vaya por delante. A su modo.

 

¿Estás listo para encontrarlo?



 
 
 

Comentarios


Barrio del Centenario

Guayaquil - Ecuador

  • Instagram
  • LinkedIn
  • YouTube

Atención personalizada con reserva previa

¡Gracias por tu mensaje!

© 2025 MaJo Malaguera

bottom of page